El año pasado estuve en
la ciudad de Toluca, México para asistir a un Congreso de Ciencia Política.
Hubo algo que me llamó mucho la atención en Toluca. Lo que llamo mi atención
fue el buen servicio que presta el transporte público en la capital del Estado
de México. Fue así como empecé a reflexionar sobre todos los beneficios que
podría traer a Guatemala un buen servicio de transporte público. Me di cuenta
que los guatemaltecos saldríamos muy beneficiados si se mejorara el transporte
público que existe actualmente.
El primer beneficio evidente sería la disminución del
tráfico. Mucha gente (incluyéndome) dejaría de usar sus vehículos o
motocicletas para transportarse a su destino. Por otro lado, me di cuenta que
en Toluca prácticamente no hay motocicletas. El hecho de que no hubiese tantas
motocicletas en la Ciudad de Guatemala disminuiría la gran cantidad de
accidentes que hay entre carros y motocicletas (en 2014 hubo más de 250
motociclistas que fueron atropellados por automovilistas). Además economía de
los guatemaltecos se vería beneficiada porque el gasto de la gasolina mensual
ya no sería tan alto, o ya no sería algo incluido dentro del presupuesto de
muchas familias.
Otro gran beneficio para Guatemala con la existencia de
un buen servicio de transporte público sería la mejora del medio ambiente. Los
buses viejos que circulan en la Ciudad contaminan mucho más que lo que
contamina un bus en buen estado. A su vez, la contaminación acústica sería
menor ya que los buses con motores en buen estado no producen tanto ruido como
lo hace un motor en malas condiciones. Asimismo, los usuarios del transporte
público encontrarían más comodidad al momento de subirse a un bus con buenos
asientos, con mayores espacios para moverse, con ventanas no rotas y con
puertas de entrada y salida bien establecidas.
A todas luces, el automóvil es el medio de transporte más
ineficiente. Según un estudio que hizo rent
a car Avis, un carro puede llegar a contaminar cinco veces más que un avión
en viajes de corta distancia (tomando en cuenta la cantidad de pasajeros y el
tamaño del vehículo). Según éste estudio, un avión emite 97 g/km de CO2 por
cada pasajero; un automóvil puede llegar a emitir 455 g/km por cada pasajero. El
autobús resulta siendo el que menos contamina, emitiendo 31 g/km por pasajero.
Queda evidenciado que es conveniente que Guatemala busque que cada vez más
personas se trasladen en autobús, para disminuir los niveles de contaminación
anuales. De hecho, la OMS publicó un estudio en 2011 en el que Guatemala “no
tiene los parámetros mínimos de limpieza atmosférica” (publinews verde). Por
cada metro cúbico anual en la Ciudad de Guatemala hay 48 microgramos, 28 más de
lo recomendado por la OMS. Queda demostrado que es urgente mejorar el
transporte público, para evitar posibles enfermedades respiratorias en los
capitalinos.
Claramente la mejora del transporte público traería
consigo un incremento en la tarifa. Sin embargo, los usuarios del transporte
público se verían beneficiados porque suponiendo que la mejora del transporte
público trajera consigo un establecimiento claro de la tarifa a pagar, se
evitarían los cobros injustos que hacen los chóferes luego de las 5 de la tarde
entre lunes y viernes. No obstante, se debería de hacer líneas de transporte
público baratas (a una menor calidad que las de mayor precio) para que todas
las personas puedan seguir movilizándose. Un ejemplo de líneas con distintas
tarifas lo vi en San José, Costa Rica. Existen líneas de autobuses que cobran
más de un dólar y líneas que cobran la mitad (o menos) por el mismo trayecto.
Al menos para los ticos, lo anteriormente mencionado ha funcionado a la
perfección, ya que cada quien elige a qué tipo de bus se sube, según su
conveniencia. El gobierno también saldría beneficiado porque con la mejora del
transporte público, muy probablemente se lograría quitar el subsidio a los
dueños de los buses. El presupuesto del Estado de Guatemala incrementaría en
más de 430 millones y se podría trasladar el dinero del subsidio a servicios
como educación, salud o al pago de la deuda pública.
Lamentablemente, se ve lejos una mejora del transporte
público en Guatemala. Si seguimos teniendo una simiocracia (gobierno de los simios), no se podrá mejorar los
medios de transporte en nuestro país. Además, los dueños del transporte público
evidentemente no van a permitir que se mejore el servicio que actualmente
brindan sí no se ven beneficiados por la mejora. Lo peor es que no se ve interés
por parte de la mayoría de los guatemaltecos para que se dé una mejora en el
transporte público por la poca disponibilidad que se muestra al incremento de
la tarifa. Hasta que los guatemaltecos no se den cuenta de los beneficios que
traería la mejora del transporte público, seguiremos sufriendo con el desorden
que provocan los buses rojos.
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